Brescia
Entre el límite de las colinas de los Prealpes y la llanura del Po se encuentra la ciudad de Brescia, en una posición particularmente favorable para el asentamiento urbano y para las actividades industriales y turísticas. Se encuentra en la principal vía de ferrocarril entre Milán y Verona, por lo que se puede acceder a las ciudades de Véneto y Lombardía; los trenes regionales llegan hasta Lecco, lago d’Iseo y el valle Camonica, mientras que las líneas de autobuses cubren el resto de destinos de la provincia y los centros turísticos de Garda; salen de las dos terminales a pocos minutos al sur del centro.
La plaza más bella de la ciudad fue abierta en 1433. Está dominada por el grandioso edificio del renacimiento de Palazzo Loggia, sede del Municipio, comenzado en 1492 y completado en la parte superior de 1570, con intervenciones de Jacopo Sansovino y de Andrea Palladio. La riquísima ornamentación de esculturas es de inspiración clásica. Cabe destacar, sobre el lado sur de la plaza, las fachadas de los Montes de Piedad, de los siglos XV y XVI, en la cuales están insertadas lápidas de época romana. Sobre el pórtico oriental, se encuentra el bellísimo reloj astronómico del siglo XVI con los Macc de le Ure (los locos de las horas), los dos autómatas que dan las horas según la costumbre véneta.
Sobre la misma plaza de origen medieval asoman en el lado este la Torre Cívica y la Loggia llamada de los gritos, incluidas en el Palacio del Broletto, el Duomo Nuovo y el Duomo Vecchio. La Catedral del Duomo Nuovo fue empezada en 1604 y terminada en 1825; su gran cúpula domina su imponente fachada de piedra de Botticino, mientras que el interior de planta central encierra numerosas obras de arte.
La cercana Rotonda, o Duomo Vecchio, el más importante edificio románico de Lombardía por su singular estructura circular, fue edificada entre los siglos XI y XII. En el sugestivo interior se encuentra el magnifico sepulcro del siglo XIV del obispo Berardo Maggi.
El Palazzo del Broletto es el edificio antigua más antiguo de la ciudad, en la época de los Municipios fue cede de las magistraturas cívicas y, del siglo XV al XVIII, fue residencia de las autoridades vénetas. Ocupa una manzana entera con un amplio patio central; tres lados conservan todavía su aspecto medieval, mientras que el solemne pórtico del norte es del principio del siglo XVII. Actualmente el edificio alberga la Prefectura, la Policía, la Administración Provincial y oficinas municipales.
En la época romana era el centro de la vida política, religiosa y comercial de Brescia. Allí se asomaban el Templo Capitolino, el antiguo tribunal o Basílica y a los lados dos columnatas con tiendas situadas en el interior. Hoy los restos romanos, los edificios nobles y las viejas casas componen un entorno urbano muy sugestivo.
El Templo Capitolino o Capitolio fue erigido por el emperador Vespasiano entre el año 73 y el 74 d.C., el Capitolio cerraba por el norte el Foro de la antigua Brixia. Entre los siglos IV y V el templo fue destruido por los incendios y solamente en 1823 fue descubierto de nuevo, desde 1939 ha tomado el aspecto actual. En el interior de las tres habitaciones hay una colección de epígrafes, lápidas conmemorativas y votivas romanos que provienen de la provincia de Brescia.
Los materiales arqueológicos del antiguo Museo Romano, como las piezas de excavaciones, los objetos que provienen de colecciones, como la esplendida serie de bronces encontrados en el propio sitio, entre los cuales destaca la famosa Victoria alada, las colecciones de jarrones griegos y etruscos, los vidrios romanos y los objetos de uso doméstico están expuestos en el Museo de Santa Giulia.
Palazzo Martinengo se asoma sobre la plaza del Foro y sobre la via dei Musei. Estaba compuesto de varios edificios. La fachada que mira a la plaza, terminada en 1663, presenta dos portales almohadillados con los escudos de las familias Martinengo y Cesaresco; la fachada del siglo XVII sobre la via dei Musei destaca por su portal coronado por dos águilas que sostienen el balcón. El fondo del patio con la fuente de Neptuno está enriquecido por la estatua de Cesare IV Martinengo, quien encargo la obra del palacio. Hoy el imponente edificio, en parte propiedad de la Administración Provincial, está dedicado a sede de exposiciones de arte y centro cultural.
Dos mil años de historia están encerrados en este monasterio, fundado en el 753 d.C. por Desiderio rey de los Longobardos, y son narrados a través del material expuesto en el grandioso Museo de Santa Giulia, realizado entre los muros del mismo monasterio mismo. Los diversos edificios, que se han superpuesto en las diferentes épocas históricas, forman un preciado marco a las exposiciones; desde los pavimentos de mosaicos de la antigua villa romana, a la longobarda basílica de San Salvatore, a la iglesia renacentista de Santa Julia.
En la iglesia de Santa María in Solario con frescos del Ferramola, bajo el cielo estrellado de la bóveda, se puede admirar el tesoro del monasterio: la gran Cruz del rey Desiderio engastada de piedras preciosas y la única lipsanoteca existente, precioso relicario de marfil del siglo VI. El edificio del siglo XVII, donado a la ciudad por el antiguo propietario, alberga las colecciones de pinturas de los grandes del Renacimiento bresciano, Foppa, Romanino, Moretto y Savoldo, además de obras importantes como el Angel de Raffaello de Urbino y pinturas de Giacomo Ceruti llamado el Pitocchetto.
Una de las iglesias monásticas más bellas de Italia, San Francisco de Asís, conserva la atmósfera de paz y serenidad típicamente franciscanas en un estilo tardo románico simple y severo. Terminada en 1265, fue erigida según la planta de la basílica de tres naves dividida por arcos de sexto agudo que se apoyan sobre pilastras cilíndricas. La fachada es de dos pendientes, con un gran rosetón central. Cabe destacar en el interior los antiguos frescos medievales, el retablo del altar mayor de 1515 de Romanino y el sugestivo claustro del final del siglo XIV.
La antigua iglesia de los Santos Nazaro y Celso, del siglo XV, fue completamente reestructurada a mediados del siglo XVIII, cuando fueron realizados numerosos altares del Barroco tardío con mármoles policromados, estucos y esculturas. La obra pictórica más importante de las que están conservadas en la iglesia es el Políptico Averoldi realizado por Ticiano.
El Santuario de Santa María delle Grazie, fue comenzado en 1522 con la tradicional estructura en cruz latina dividida en tres naves. El interior del Renacimiento aparece ahora transformado en gran parte por los estucos decorativos barrocos. Al lado del pequeño claustro del convento con sus elegantes columnas corintias, se encuentra el Santuario propiamente dicho con la imagen milagrosa, ampliado en un elaborado estilo neogótico de finales del siglo XIX.
Iniciada en 1429, fue completada en cincuenta años. La monumental fachada de la iglesia de Santa María del Camino con ladrillos vistos, está coronada por esbeltos pináculos de barro cocido. El bellísimo portal está coronado por una luneta con un fresco de la Anunciación de Floriano Ferramola. En el interior, entre las diversas obras de arte, se admira el grupo del Lamento sobre Cristo Muerto: las estatuas de trágica intensidad de terracota policromada, son una obra de arte atribuida a un Maestro lombardo o emiliano del siglo XVI. Pertenecen al complejo monumental tres claustros adyacentes a la iglesia, próxima sede de la Biblioteca de la Universidad de Brescia.
La colina “Cidneo” fue habitada desde la prehistoria. En la época romana surgió allí un grandioso templo. A partir de la Edad Media en adelante la cumbre de la colina es fortificada; fueron edificados la Torre Mirabella, la Torre del Homenaje llamada Mastio Visconteo del siglo XIV y, durante la dominación véneta, los Bastiones y los Almacenes. Una vez atravesada la imponente entrada del siglo XVI, antiguamente con puente levadizo, se accede a los jardines panorámicos y a los dos museos.
El Museo del Risorgimento, el edificio del Grande Miglio, expone recuerdos y documentos del periodo del Risorgimento, en particular bresciano, interesantes obras de pintura histórica y retratos. El Museo de las Armas, en la torre del homenaje, en la parte más alta de la fortaleza, está considerado entre los primeros de Europa; recoge armas y armaduras antiguas, estrechamente ligadas a la historia de la economía local, en el periodo comprendido entre el siglo XIV y el final del siglo XVII. Entre las numerosas piezas expuestas destacan corazas y escudos de una preciada elaboración grabada y en relieve.
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